¿Quién hizo mi ropa?

Ropa para el trabajo, para ir de vacaciones, para visitar a la familia y salir con amigos. Ropa para relajarse, para hacer ejercicio, para sentirse tranquilo, en paz. Ropa para nuestro torso, nuestras piernas, e incluso para nuestros pies y nuestra cabeza.

Ropa todos los días y para cada uno de los momentos de nuestra vida. Buscamos las hormas, los tamaños, las tallas y los colores adecuados. Usamos ropa de acuerdo a nuestra personalidad, a nuestros intereses, gustos y en ocasiones hasta de acuerdo a nuestras expectativas.

Tenemos compartimientos y clósets en nuestras casas llenos de ella pero, ¿en algún momento nos detenemos a pensar quién o quiénes están detrás de nuestra ropa?

Accidente en Bangladesh

Corría el año 2013, y era un miércoles en apariencia normal en el distrito de Dhaka, perteneciente al estado de Bangladesh, en Asia. Aquel 24 de abril era un día normal para miles de trabajadores de la industria textil que cumplían sus labores en un edificio llamado Rana Plaza, donde también estaban ubicadas varias tiendas, apartamentos y un banco.

Fueron fallas estructurales (que luego fueron denunciadas) y dos pisos más de los que se supone que debía tener el edificio lo que encendió las alarmas. Cuando empezaron a aparecer grietas en las paredes del lugar, los habitantes y trabajadores de los pisos más cercanos al suelo lo evacuaron. No obstante, los dueños de la construcción ignoraron las advertencias y habían ordenado a los trabajadores textiles ir a trabajar aquel día. 

En horas de la mañana, cuando los trabajadores ya estaban dentro del edificio, la estructura se vino abajo. El accidente cobró la vida de 1134 personas, y además dejó por lo menos 2500 heridos.

Este episodio es considerado como la falla estructural en un edificio más mortal en la historia reciente, y se trata del accidente más grave que le ha sucedido a la industria textil en la historia.

Personas detrás de las prendas

Múltiples organizaciones de Derechos Humanos, Organizaciones no Gubernamentales y también gobiernos denunciaron este episodio. Pero más allá de esto, el incidente ayudó a que surgiera un movimiento llamado Fashion Revolution Day (Día de la Revolución de la Moda) que busca que no solo pensemos la ropa en función de las cuestiones que planteamos arriba, sino que también pensemos en que hay hombres y mujeres –seres humanos– que están detrás de ella.

Este movimiento, en 2016, creció hasta convertirse en una conmemoración anual que dura una semana, y que nos invita a un consumo más responsable y consciente. De aquí sale la consigna Who made my clothes (Quién hizo mi ropa).

Lo importante aquí es poder detenernos y reflexionar respecto a que en la industria textil no solo está quien entrega la ropa o la marca a la que una prenda pertenece, sino que hay equipos humanos cuya labor diaria es cumplir las expectativas de miles y millones de personas respecto a la ropa.

A pesar de que estamos hablando de una industria que mueve dinero y que tiene fines comerciales y de lucro, desde Fou fuera de LOCOmun queremos ahondar un poco más en esto y contar que nuestras prendas, tanto su realización como su venta, tienen procesos hechos por seres humanos a quienes valoramos profundamente.

La industria de la moda, por más que no se detenga y que tenga que cumplir fechas límites, atender a eventos masivos y producir en grandes cantidades, nunca debe olvidar que, así como pretende vestir a seres humanos, también está en manos de seres humanos.

No solo es cuestión de dar un salario o un contrato laboral, sino de reconocer el tiempo, la dedicación y los esfuerzos que estas personas imprimen, desde transformar telas pequeñas en camisas, sombreros o pantalones reconocibles, hasta hacer llegar estas prendas hasta la casa de alguien que las quiera usar.

Estamos orgullosos de nuestro equipo, y en esta Fashion Revolution Week queremos hacerle una mención especial.

Mientras tanto, desde Fou te invitamos a que te preguntes: ¿quién hace mi ropa?

 

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